Propiedades del ADN

El ADN puede caracterizarse por sus distintas propiedades físicas y químicas, las cuales son importantísimas para su correcto funcionamiento y para componer su estructura. A continuación vamos a ver las principales propiedades explicadas con detalle:

Propiedades físicas del ADN:

Los seres humanos destacan por tener un ADN conformado por dos moléculas. Se trata de dos filamentos entrelazados formando una hélice doble, que se mantiene estable gracias a los distintos enlaces de hidrógeno de las bases. Cada una de estas moléculas, a su vez, puede descomponerse en unidades más pequeñas, llamadas nucleótidos. De igual manera, si descomponemos un nucleótido, encontraremos los distintos grupos fosfatos, bases nitrogenadas y azúcares que lo conforman.

Distintas propiedades del ADN

Un solo cromosoma del ADN humano puede contener varios cientos de millones de pares de bases, que una vez desenrollado, puede alcanzar una longitud de aproximadamente 5 cm. A modo de curiosidad, si pudiéramos desenrollar todos los cromosomas que contiene el ADN de un ser humano, alcanzaríamos la estratosférica cifra de 113.000 millones de kilómetros. Suficiente como para alcanzar la distancia desde la tierra al sol, ida y vuelta, más de 300 veces.

Emparejamiento de las bases:

Otra de las propiedades que definen el ADN, es precisamente su famosa dualidad de bases que las empareja de dos en dos, también conocido como un mecanismo de copia, y que forman un apareamiento específico en función de la base. Por ejemplo la base de adenina sólo puede juntarse o emparejarse con una base de citosina. Del mismo modo, una base de citosina sólo puede aparearse con una base de guanina. Estas propiedades suponen una característica importantísima para la conformación del ADN.

Las ranuras o surcos del ADN:

Otra propiedad que define la naturaleza del ADN se basa en un tipo de estructuras, en contacto con las bases, que permite la formación de dos tipos de ranuras cuyo desempeño resulta esencialmente importante para su funcionamiento. Estas ranuras permiten que las proteínas puedan unirse a las bases, y en ocasiones, algunas de estas proteínas tienen sus propias funciones específicas. Son las denominadas proteínas de factor de transcripción.

El factor de transcripción, entre otras cosas, tiene una gran cantidad de funciones importantísimas para las células. Por ejemplo, puede marcar las directrices de crecimiento de un grupo de células, constituyendo para bien el crecimiento de un tejido, o en su defecto desarrollando, para mal, la formación de un tumor. El factor de transcripción también tiene una propiedad importantísima en el desarrollo de la comunicación entre las células.

Las ranuras del ADN facilitando por tanto la unión de las proteínas, ya sea factor de transcripción o no, y por tanto sirven para mantener los procesos celulares de manera efectiva dentro del cuerpo.

Enrollamiento del ADN:

Doble hélice del ADN
Otra de las propiedades del ADN, es su gran capacidad para enrollarse, a modo de bobina, o en espiral, lo que permite conseguir cadenas de ADN extremadamente largas que ocupan muy poco espacio. Es sin duda una de las propiedades más eficientes y que aprovecha de mejor manera las ya de por sí minúsculas dimensiones de cada célula. Se permite por tanto hacer un mejor uso del espacio.

Distintas conformaciones del ADN:

El ADN puede participar en distintas conformaciones, lo cual a su vez resulta un fenómeno importante para interactuar con el resto de enzimas del cuerpo. Entre estas conformaciones, podemos destacar, por ejemplo, propiedades tan importantes como la propia reparación del ADN.

El giro de enrollamiento (dextrógiro):

Otra de las propiedades importantes, que a primera vista pudiera pasar desapercibida, es el sentido de giro de las propias hélices del ADN. La doble hélice se denomina como dextrógira, porque si se mira el eje desde abajo, y en cualquier dirección, todas las hebras sigue un giro en dirección o sentido de las agujas del reloj.

El ADN se distribuye bajo todas estas propiedades físicas, que a pesar de su difícil comprensión, forman parte imprescindible para el correcto funcionamiento del cuerpo humano. Hoy en día, aún queda mucho por aprender sobre las propiedades químicas del ADN, pero de seguro, a medida que se vayan conociendo, la medicina logrará, sin duda aprovecharlas para mejorar y combatir las enfermedades, así como importantes aplicaciones en muchos otros campos.