La historia de la humanidad atribuye muchas propiedades curativas al ajo, y la mayoría de estas propiedades, ya sean medicinales o terapéuticas han sido probadas con mucho éxito por los medios científicos, hasta el punto que el ajo es considerado la planta que contiene mayor cantidad de propiedades medicinales, científicamente demostradas. Por ello, no es casualidad que el ajo sea una planta originaria de Asia, donde la gente tiene la esperanza de vida mas elevada y las tasas de mortalidad por cáncer mas bajas del planeta. Ya en el antiguo Egipto, hace 6000 años ya se conocía el uso en la dieta del ajo por parte de los esclavos que construían las pirámides, se les daba un mejunje de ajo y cebolla, se supone que así duraban mas tiempo en aquellas extremas condiciones laborales y todo gracias a las propiedades fortificantes, revigorizantes y como remedio para los dolores.

Los antiguos escritores como Plinio o Virgilio ya entonces resaltaban las múltiples cualidades y propiedades del ajo para curar enfermedades como la tisis y que fortalecía el cuerpo de los trabajadores del campo. El propio Hipócrates, padre de la medicina antigua ya lo tenía muy en cuenta en sus trabajos y reconocía sus ventajas para conservar la salud. Y en textos del profeta Mahoma, encontramos que habla sobre el ajo diciendo que si es aplicado en picaduras o mordeduras, se cura más fácilmente.

Los griegos hicieron uso del ajo, se sabe que a los atletas se les daba un ajo crudo antes de las competiciones para aumentar su fortaleza física. Posteriormente fueron extendiéndolo por todo su imperio que posteriormente se extendería con los romanos y el resto de civilizaciones. Se sabe que cuando la peste o la lepra afectó a Europa, en la edad media, los monjes, usaban el ajo para protegerse, y que en las épocas de las guerras mundiales del sigo XX, se utilizaba el ajo como sustituto de los antibióticos para evitar que las heridas se infectaran.

¿De dónde viene el olor del ajo?

La planta completa, pero sobre todo el bulbo, contiene un principio activo llamado “aliína” que no es otra cosa que un glucósido azufrado, y todos los componentes que lleven el azufre siempre tienen un olor fuerte, como ocurre con la coliflor o los espárragos… pero en este caso el olor del ajo procede de la enzima “alinasa” que al triturar el ajo, en contacto con la aliína se convierte en “alicina” y luego en “dialil disulfuro”, que son precisamente los principios activos que confieren al ajo ese olor tan desagradable y característico. Aparte, estos principios se disuelven con bastante facilidad a través de todo el cuerpo humano llegando a todos los órganos, en especial a los pulmones, riñones y la piel. Es por ello que alguien que haya comido ajo es tan fácil de detectar, pues todo su cuerpo nos va dando pistas a través del aliento, sudor u olor de la piel.

Una buena forma de combatir el olor del aliento a ajo es masticar unas hojas que tengan alto contenido en clorofila, como las de perejil, de menta o de apio. Posteriormente hacer enjuagues con agua y limón.

Para conocer otras características del ajo, aconsejamos que vea su ficha técnica en la Wikipedia, donde su nombre científico es Allium sativum

Propiedades medicinales y curativas del ajo:

Vamos a ver cuales son las propiedades curativas más importantes del ajo y la forma en que se aplican para que podamos beneficiarnos de esta planta liliácea familiar de la cebolla, que es otra planta que contiene infinidad de propiedades curativas.

El ajo, por tanto será utilizado para las siguientes patologías:

Para la bronquitis, aerofagias, dispepsias fermentativas causantes de flatulencia en el colon, espasmos abdominales, diabetes, amenorreas, diarreas, gastroenteritis, colitis, desequilibrio bacteriano intestinal, artritis, ciáticas, cistitis, tratamiento de callos y verrugas, otitis, cólera, tifus y desinfección de heridas.

Veamos un vídeo en el que explican algunas de las propiedades medicinales del ajo:

 

1 – Baja la presión arterial, tanto la presión alta como la baja.

Cuando se toma ajo en grandes cantidades, la presión arterial tiende a bajar, y esta disminución está causada por su efecto vasodilatador, y es por ello que se aconseja tomar ajo a las personas aquejadas de tensión arterial elevada o hipertensos. Su efecto vasodilatador también influye positivamente en personas que sufren de arteriosclerosis o disfunciones del corazón, protegiendo las anginas de pecho o los ataques cardiacos ya que las arterias que llegan al corazón se dilatan y permiten mayor caudal de sangre evitando su obstrucción.

2 – Anticoagulante sanguíneo.

Sobre todo el ajo evita la coagulación de las plaquetas, lo que con un nombre más científico se denomina “Antiagregante plaquetario” y ayuda a deshacer la proteína llamada fibrina que es la causante de los coágulos en la sangre. Por tanto el ajo hace mas fluida la sangre, evita los coágulos, y por ello el ajo ayuda a evitar las embolias, las trombosis o accidentes vasculares por falta de flujo sanguíneo. Se reducen los agentes vasopresores como las prostaglandinas y la angiostensina.

Al ayudar a mejorar la circulación se favorecen los síntomas de enfermedades como la arteriosclerosis, la hipertensión, las hemorroides, el colesterol, la angina de pecho o el infarto de corazón.

Algunas precauciones a tener en cuenta respecto de una dosis elevada es que debe evitarse un consumo excesivo en hemorragias traumáticas o menstruales, ya que la fluidización puede impedir la coagulación natural y facilitar el desangrado de la victima, igualmente se desaconseja su uso en embarazadas.

Una sangre mas activa consigue un mayor aporte de oxigeno y una mayor eliminación de toxinas, por lo que el ajo es recomendado en deportistas y escaladores que necesitan un mayor aporte de oxigeno en sangre. Quizás los ciclistas no puedan doparse con sustancias que les aumente los glóbulos rojos en sangre, pero si pueden comer ajo para fortalecer su cuerpo. No estaban tan equivocados los antiguos esclavos egipcios o los antiguos atletas griegos.

3 – Disminuye el colesterol malo.

Esta propiedad conocida con el nombre de “Hipolipemiante” significa que disminuye el nivel de colesterol malo (el LDL) y por lo tanto resulta beneficioso para el corazón, previniendo enfermedades coronarias y accidentes vasculares que suelen afectar al cerebro por obstrucción de capilares. Se sabe que el ajo hace disminuir la absorción del colesterol por parte del intestino.

Por ejemplo, si en el desayuno tomamos tostadas con mantequilla, el nivel de colesterol aumenta un 20%, pero si previamente frotamos el pan con ajo, aunque le añadamos mantequilla después, ese aumento del nivel ya no tiene lugar.

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4 – Propiedades antisépticas y antibióticas. Mejora las defensas.

Ya lo hemos dicho anteriormente, que el ajo se usaba como sustituto de antibióticos, que hace disminuir las infecciones, acaba con las bacterias, con los hongos, levaduras y con algunos virus como el herpes. Se sabe que los principios activos del ajo atacan a los ácidos nucleicos de los virus y no dejan que se reproduzcan.

Es conocida la capacidad de actuar contra la e-coli o Escherichia coli, por lo que es indicado tomar ajo en caso de cistitis en infecciones urinarias, dolor de oídos, pielonefritis y para enfermos de disbacteriosos intestinal. Ataca también la bacteria “Salmonella Typhi” que causa el tifus y otras afecciones intestinales como la salmonelosis. Protege de la “Shigella Dysenteriae” que es el bacilo causante de la disentería.

Protege de estafilococos y estreptococos que causan forúnculos infectados y otras afecciones en la piel. Pero lo mejor de todo es que el ajo es capaz de actuar únicamente sobre las bacterias malignas, dejando intactas las benignas, por lo que regula la flora intestinal.

El ajo aumenta la actividad de las células encargadas de defendernos como son los linfocitos y macrófagos, por tanto estimula las defensas y ayuda al sistema inmunitario del organismo a resistir las infecciones. Cada vez se está usando más el ajo como complemento en tratamientos contra el Sida.

Actúa también como vermífugo eliminando parásitos intestinales como ascárides, oxyuridae y otros gusanillos como el famoso “Enterobius vernmiculare” que son las lombrices blancas y diminutas que afectan sobre todo a los niños de temprana edad, pero que una vez es tratado y eliminado, no vuelve a aparecer.

5 –Baja el nivel de glucosa en sangre.

Facilita aumentar los niveles de insulina en sangre, por lo que reduce el azúcar. La propiedad hipoglucemiante hace que se regule y normalice el nivel de glucosa sanguínea, por lo que es bueno que el ajo se suministre a personas diabéticas y personas con obesidad.

6 – El ajo contra el cáncer.

Existen numerosos estudios que demuestran que el ajo bloquea la acción de algunas sustancias cancerígenas que se forman en el estomago o en el hígado, procedentes de la digestión. Se cree que son los componentes azufrados del ajo los que ayudan a disminuir la aparición de células cancerosas en el sistema digestivo.

Por ejemplo el cáncer de estomago está íntimamente relacionado con la bacteria “Helicobacter pylori” que como su nombre indica suele encontrarse en la zona del píloro del estómago siendo causante de úlceras, y que desaparece bajo la acción de la alicina y quercitina del ajo. Por lo tanto, no es que el ajo disminuya el cáncer, sino que actúa como potente sustancia preventiva evitando que el cáncer aparezca.

7 – antioxidante.

Existe un antioxidante muy potente en el ajo que se llama “flavonoide” y que como oxidante se le confiere propiedades anticancerígenas, reductoras de alergias contra el polen, e incluso como ayuda contra el Sida. Sus propiedades antioxidantes previenen los efectos debilitantes del envejecimiento, evita las cardiopatías y otros trastornos propios de la vejez.

8 – Depurativo y desintoxicante.

El ajo ayuda en las reacciones químicas favoreciendo la excreción y eliminación de desechos y toxinas del cuerpo. Se recomienda en personas que han dejado de fumar ya que ayuda a eliminar la nicotina y otras sustancias toxicas de la sangre y además regula la tensión que en fumadores, por lo general suele ser más elevada de lo normal.

9 – Expectorante natural y antiasmático.

Uno de los principios activos del ajo, el “disulfuro de alilo” es liberado a través de la respiración actuando en las vías respiratorias, sobre todo en las mucosas de los bronquios por lo que el ajo es considerado como un expectorante natural para afecciones como la bronquitis, tanto la aguda como la crónica y también como remedio para el asma, la tos, la tuberculosis y otras dificultades respiratorias.

10 – Desinfectante de la piel.

Como hemos dicho antes, en casos de guerras, cuando los antibióticos faltaban, se usaba el ajo para evitar que las heridas se infectasen.

-          Para picaduras de insectos

-          Para combatir hongos, quemaduras y llagas que pueden infectarse

-          Para combatir la sarna

-          Para el acné

-          Para las verrugas

-          Para los callos (Aplica un diente machacado con una tirita, y en tres días se ablanda para su  extracción)

Lo habitual es utilizar una gasa mojada en tintura de ajo o empapada en jugo de ajo y frotar la zona de la piel afectada. Se debe tener en cuenta que a muchos pacientes les afecta el poder abrasivo del ajo y es por ello que no se aconseja aplicar en zonas sanas, ni en ampollas, ni en zonas sensibles, y por supuesto, recomendamos siempre que cualquier tratamiento se realice bajo la supervisión de un profesional médico.

11  – Ayuda a regular la tiroides.

Al ser el ajo un alimento rico en yodo, se regula la función tiroidea y resulta muy beneficioso para casos de hipotiroidismo.

12 – Eliminación de líquidos.

Se dice que el ajo es diurético, por lo que facilitará la expulsión de líquidos del cuerpo. Esto resulta muy beneficioso para la vejiga, para casos de reumatismo e hidropesía. También los enfermos de gota suelen beneficiarse de esta propiedad diurética.

13 – Buen digestivo.

Estimula el hígado con su vesícula y el páncreas, aunque se debe tener en cuenta los casos en los que los pacientes tienen acidez estomacal o un estomago muy delicado, en cuyo caso es mejor no tomarlo. Por otro lado, se sabe que el ajo mezclado con mantequilla, puede tener un efecto positivo en el tratamiento de las ulceras, ya que ataca a las bacterias causantes.

Aparte de las lombrices anteriormente citadas, también se recomiendan decocciones de dientes de ajo para eliminar la tenia o solitaria que actúa como parasito en el estómago.

14 – Ayuda a bajar la fiebre.

Ya el propio Celsius escribió que el ajo contenía propiedades capaces de hacer bajar la fiebre.

15 – Antinflamatorio

16 – Antidepresivo.

Muchos estudios actuales parecen indicar que el ajo hace aumentar los niveles de serotonina en el cerebro, lo que a su vez hace que podamos mejor combatir el estrés y la depresión.

Propiedades del ajo crudo y en ayunas:

Las propiedades del ajo crudo son mucho más acentuadas que en el caso del ajo cocinado, ya que al cocinar se pierde hasta el 90% de sus principios activos, por lo que siempre se recomienda que el ajo se ingiera de manera cruda. Existe un famoso refrán que dice “Ajo cocido, ajo perdido” Y no le falta razón, ya que todas estas propiedades curativas tienen efecto de manera cruda. Como casi todos los vegetales, si los sometemos a más de 43 grados de calor, se pierden los nutrientes y las vitaminas y principios activos.

Una buena forma de comer el ajo en estado crudo es en ensaladas o triturado en gazpachos, salsas como el alioli o pesto, humus, con champiñones, frotado sobre el pan…etc., pero siempre crudo.

De igual manera, si facilitamos al cuerpo la ingestión del ajo de forma cruda para obtener todas sus propiedades, también es conveniente que sus efectos no interfieran con otras sustancias, por lo que es conveniente para maximizar sus resultados comer el ajo en ayunas. En ayunas las propiedades se acentúan igual que si tomaras otro medicamento. En caso de no gustar el ajo o no poder tolerar comer un ajo crudo y aun menos en ayunas, se recomienda la ingestión mediante capsulas de ajo.

Otra forma de tomarlo son los encurtidos en vinagre. El ajo en vinagre no pierde sus propiedades aunque el vinagre si que puede irritar el estomago, sobre todo en ayunas, por lo que sigue siendo recomendable tomarlo fresco. Apenas un diente por las mañanas para no hacer trabajar mucho al hígado con un vasito de agua tibia de manera que las propiedades medicinales sean las máximas.

Propiedades del ajo para adelgazar:

Como hemos dicho anteriormente, el ajo tiene un carácter diurético, desintoxicante, que ayuda a eliminar líquidos, y por lo tanto tiene unas propiedades muy adecuadas para perder peso.

-          Disminuye la tensión arterial

-          Disminuye el colesterol malo y aumenta el bueno

-          Disminuye el riesgo aterogénico (formación de ateromas que obstruyen las arterias)

-          Estimula el metabolismo reduciendo los depósitos de grasa.

Entre los principios activos, minerales y sustancias que favorecen la diuresis del ajo, encontramos los siguientes: Calcio, potasio, magnesio, asparagina, fibra, apigenina y vitamina C.

En ocasiones es usual encontrar capsulas de aceite de ajo, que ha sido macerado en alcohol, y que se vende de esta manera como producto adelgazante. La ventaja del aceite de ajo es que de esta manera se evita el mal aliento que deja en la boca.

Otras variedades como el ajo japonés o el ajo chino.

Desde aquí animamos a que desconfiéis de productos milagrosos que vienen de oriente. El propio ajo ya viene de Asia central, por lo que si te ofrecen un ajo oriental o japonés o chino con excelentes propiedades, debes pensar que el ajo tuyo occidental tiene iguales o mejores propiedades. Se aprovechan del desconocimiento del ajo nuestro, para ofrecerte una variedad similar que tiene las mismas propiedades.

Propiedades afrodisiacas del ajo

Para terminar con esta inagotable lista de propiedades, hablaremos sobre sus características afrodisiacas. A priori, el olor del ajo puede dar para atrás o crear un rechazo en la persona, por lo que no parece un afrodisiaco muy efectivo. En Grecia y Roma el ajo siempre fue considerado como un potente afrodisiaco, pero quizás estas propiedades debamos buscarlas en su capacidad vasodilatadora.